2:43 am - Vie, Jun 1, 2012
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Jonathan Lichtfeld

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1:40 pm - Mie, Mayo 30, 2012
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4:19 am

La realidad no es CMYK, sino un intercambio

Blanco y negro. Agua y fuego. Frialdad y calidez. Entendemos el mundo mediante contraposiciones. No podemos comprender un concepto sin su opuesto. Y lejos de la filosofía oriental, donde se entienden que estas contraposiciones hacen inteligible el mundo, enfrentamos los términos. Aquí hay una lucha. Uno debe ganar. 

El comunismo y el capitalismo son otros de los términos contrapuestos, un espacio frío los separa. Uno parece haber conseguido el podio. El otro, agonizando entre utópicas realidades y soñadores, parece haberse quedado ahí, entre las nubes.

Entre conversaciones, disputas y libros de universidad pública privada, se llegan a distintas conclusiones sobre el por qué de este triunfo: los de Frankfurt alegan al poder de las industrias culturales estadounidenses tras la II Guerra Mundial; otros, soñadores del materialismo histórico y reacios a reconocer la victoria definitiva, creen que la hegemonía del capitalismo dará paso al comunismo tarde o temprano. No obstante, en la actualidad, pensar que el capitalismo funciona es casi tan increíble como afirmar que de la mezcla del negro y el blanco no aparece un gris.

La crisis económica y las primaveras revolucionarias han encendido el debate una vez más. Las cenizas de la Guerra Fría, si es que una vez la hubieron, se intentan prender de nuevo. Abrir un debate muerto, anquilosado en el pasado, hablar de capitalismo y comunismo en nuestros tiempos me parece arcaico. Pero lo vintage está de moda.

Sí, de moda. Ahora sí, ahora no. Ahora otra vez sí.

Los humanos somos así, como siempre: simbólicos. Y simbólico es llevar un complemento (o no llevarlo), vestir una ropa determinada (o no vestirla), es escuchar un tipo de música (o criticar otra), es fumar (o dejarlo). Es ser capitalista, y cómo no, ser comunista

Pero, ¿a qué viene todo ésto? ¿de qué estoy hablando? Volvamos a las conversaciones a las que me refería al comienzo del texto. He discutido sobre el tema. He reflexionado y leído (un poco) sobre el por qué del aparente triunfo de un sistema económico. Y, sin más, realmente pienso que el capitalismo fue, es y será el sistema económico de nuestras sociedades. ¿Por qué? Porque es aquel sistema que mejor se adapta a las características intrínsecas del ser humano.

¿Cuándo un sistema, en términos generales, funciona? No sólo cuando satisface las necesidades para las cuales fue diseñado, sino cuando se adapta al sistema sobre el que se construye.

No, espera, así no puedo defender el capitalismo. Este concepto está en crisis, ya no satisface las necesidades de nadie (excepto de unos pocos). Sí, el concepto capitalismo está connotado negativamente. A él se le han asociado otros símbolos/conceptos como los de desigualdad social, contaminación ambiental o corrupción política y económica. 

No, yo no defiendo el capitalismo financiero (aquel en el que se especula y no existe un intercambio real de bienes y servicios). No, yo no estoy de acuerdo con esas connotaciones negativas del término capitalismo, a secas. Y sí, me propongo defenderlo.

Una vez llegados a este punto, conviene preguntarse qué es el capitalismo, en su base. De este modo, podemos definirlo como un sistema económico y social en el que las personas intercambian bienes y servicios de forma libre para satisfacer sus necesidades. Es muy básico, un trueque: tú necesitas x y yo necesito y. Yo te doy un poco de x, y tú me das un poco de y. Ésto es el capitalismo: intercambio. Este intercambio ha existido en todas las sociedades. Y, puestos a decir, incluso se da en la naturaleza; por ejemplo, el apareamiento es un intercambio entre x e y para la consecución de z. Todo es un intercambio, una búsqueda de intereses continua en la que se busca una mejora para ambas partes. En este caso, la perpetuación de una especie.

¿Cuál es la diferencia entre estos intercambios en la naturaleza y en los seres humanos? Que, en el segundo de los casos, estos intercambios son simbólicos. Las sociedades, a lo largo de la historia, han establecidos normas de comunicación que le han permitido evolucionar, pero al mismo tiempo, han buscado formas simbólicas de diferenciación en la comunidad para representar, entre otras cosas, estatus o pertenencia a un clan. Para ilustrarlo, las joyas han servido para adornarse, simbolizar estatus y pertenencia, así como utilizadas con fines mágicos desde la prehistoria. Éste podía ser un tipo de intercambio: X te proporciona protección e Y ofrece su obediencia. La joya simboliza dicho intercambio.

Los seres humanos somos sociales: necesitamos del resto para avanzar y emprender proyectos. Al mismo tiempo, y paradójicamente, los seres humanos somos egoístas: necesitamos símbolos para diferenciarnos (como individuos o grupos en la comunidad).

A pesar de los antecedentes del concepto, el término capitalismo aparece en el siglo XVII, asociado al imperialismo, y engrandecido con la Revolución Industrial en el XIX. Y es aquí, a partir de la Revolución Industrial, cuando el carácter simbólico característico del ser humano despega; tenemos a nuestra disposición la mayor cantidad de elementos simbólicos que nunca. El consumismo es, en última instancia, la satisfacción de las insaciables necesidades simbólicas del ser humano en un mundo cada vez más parecido y con las mayores ansias de diferenciación.

Nos movemos por intercambios que, a su vez, están motivados por necesidades simbólicas. Puede resultar espeluznante. Pero, en realidad, ser conscientes de cómo funcionamos supone auto-reconocernos y,cómo no, conlleva poner límites a nuestro egoísmo. Rechazar cómo somos y vivir (o pensar en vivir) en una utopía puede suponer un desastre, una buena intención con bases imposibles: construir una catedral en una ciénaga. 

Los elementos contrapuestos nos diferencian, nos hacen discutir, nos hacen pertenecer a algo, nos ayudan a estructurar el mundo, y sí, recalcan nuestro carácter simbólico.

Blanco y negro son extremos, pero en los extremos de la cola larga no están la mayoría: la realidad es gris. Grises que buscan ser blanco o negro puro. El capitalismo no es blanco, ni negro. El capitalismo, en su esencia, es gris: está en el centro del sistema de intercambio, en el centro del sistema simbólico. Esta ahí, y lo ha estado siempre, omnipresente. Con otros nombres, con otras connotaciones. Un concepto más, traducido a símbolo, llevado al extremo.

¿Reconocemos nuestras propias características y, a partir de ahí, nos mostramos responsables con los demás? ¿Hacemos auto-reflexión y ayudamos al resto conociendo nuestros límites y oportunidades? 

Si la simbología del capitalismo es en ti más fuerte que su esencia, no lo llames capitalismo, llámalo como quieras. Pero no vas a poder escapar de esa esencia de intercambio simbólico, excepto en sueños, en la utopía.

La realidad no es pura, sino intercambios. La realidad no es CMYK. CMYK es una reducción, un modelo de colores puros, meros símbolos.

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6:42 pm - Lun, Mayo 28, 2012
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Cuando la arquitectura se convierte en metáfora: apuntalando Bankia.

Cuando la arquitectura se convierte en metáfora: apuntalando Bankia.

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10:11 pm - Dom, Mayo 27, 2012
Dónde estabas tú cuando yo fundaba la tierra.Árbol (from @sanzdecastro on Streamzoo)

Dónde estabas tú cuando yo fundaba la tierra.

Árbol (from @sanzdecastro on Streamzoo)

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2:05 am - Dom, Abr 15, 2012

Mientras, sigo dejando símbolos.

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2:03 am

Símbolos interespaciales

Hemos construido un sistema que nos persuade a gastar el dinero que no tenemos en cosas que no necesitamos para crear impresiones que no durarán en personas que no nos importan.

Emile Henry Gauvreay, periodista canadiense.

Palabras de reflexión. Introspección absoluta en una noche no precisamente tranquila. En un balcón de un muerto piso de estudiantes, las luces de los edificios colindantes, y las calles húmedas de una incipiente primavera seca, hablan sobre el lugar donde te encuentras, aquel al que has llegado y aún te preguntas el cómo: “tus pies andaron solos” es la respuesta fácil. Revelando pensamientos ocultos. Sepultados. Pero ahora se escucha. El mito abandona la caverna para convertirse real.

Crisis existencial. Momentos en los que recordar quiénes somos, dónde estamos, dónde queremos estar y quiénes queremos ser. Desde aquí, donde esas luces colindantes reflejan ideas en la noche y una ligera brisa fría te refrigera las manos, el mundo parece casi inmóvil, ralentizado. Nada que ver con lo normal.

Lo normal. El movimiento imparable, las prisas, el ruido de los motores, de la gente, de las figuras que se mueven detrás de los marcos iluminados del balcón. Del silencio. De ese semi silencio que nos ayuda a reflexionar sobre el mundo tan imparable en el que vivimos. Constantemente, sin parar, para ayer, hasta siempre.

Nuestra sociedad está en una carrera continua. Estamos corriendo sin parar, escuchando cómo lo importante pasa a milésimas de segundos sin que prestemos atención. Susurros de la verdad. El imán de la muerte se está acrecentando, te aspira y tú disfrutas de lo rápido que vas, de las cosas que has conseguido, de lo que te queda por conseguir. Rápido, cosas, ya, bien, más. 

Vamos, no simplemente corriendo, sino casi levitando, sobrepasando barreras físicas. Rompiendo los espacios continuamente. Pero para romper estos espacios, necesitamos información. ¿Cómo la conseguimos? La información nos ayuda a romper los espacios. La buena información nos ayuda a romper los espacios adecuados. 

Nuestra sociedad está en una carrera continua. Estamos volando sin parar, rompiendo los espacios y no sabemos muy bien si es de la manera adecuada. ¿El espacio que está detrás de esa pared será el que ansío? Ya han explotado los ladrillos y la respuesta llega en el espacio contiguo, cuando te preguntas sobre el espacio número 3. ¿Has acertado? Tal vez te lo preguntes en una noche como ésta, en la que un semi silencio te arrope. Inspirando para golpear a la mañana siguiente contra el siguiente bloque. 

Vemos, no escuchamos la información. Las imágenes sustituyen a las palabras. Éstas últimas se las lleva el espacio. Tú corres, y ellas te siguen detrás, en el rebufo. Pero les estás dando la espalda. Quizás nunca las escuches. Quizás se queden estancadas detrás de la última pared derribada. Emitidas hacia atrás, sirviendo de experiencia para los que vienen detrás, competidores rezagados que tienen mucho que aprender. Palabras que se convierten en historia.

Estamos en una carrera continua, perdiendo lo valioso, obviando lo necesario. Lamentando el espacio en el que estamos, enfrentándonos al siguiente sin reflexionar.

Vemos la información. Las imágenes se han convertido en nuestra guía. Nuestra salvación y nuestra perdición. Los símbolos se convierten en sustitutos de las palabras. Tantos años de evolución y hemos acabado volviendo al principio: las palabras, una vez creadas, se las ha llevado el espacio. Por su parte, las imágenes nos aportan la información, ahora persuadida por la naturaleza del medio, para elegir el siguiente tabique que queremos derrumbar, el siguiente espacio en el que pensamos vivir felices. 

Los símbolos nos guían. Las imágenes son lo único que sobreviven y que nos resulta útil. Son rápidas, ligeras de consumir. Fáciles de digerir. Pero difíciles de analizar, para entonces ya te habrán convencido.

Has llegado al espacio que te indicaban, el que creías que te convendría. Sin embargo, ahora estás en un nuevo espacio en el que las paredes de ladrillos, fáciles de romper corriendo si te arrepientes, se han transmutado en barrotes de acero. Las imágenes te han engañado. No te dieron información, te persuadieron hacia la trampa. Tú eres el culpable. No escuchaste las palabras.

No. No te atormentes. Somos simbólicos, no racionales. Lo más racional a lo que podemos aspirar es auto-reconocer que somos profundamente emocionales. Que nos guiamos por símbolos, que somos animales. Lo racional viene después, cuando las cosas ocurren. Jamás había entendido tan bien el empirismo. La experiencia es la base de la ciencia. Pero ésta no nos sirve para sobrevivir, cambiar de espacio. Coger carrerilla y enfrentarte al siguiente.

Veo la semi-información en esta noche semi silenciosa. Los rectángulos luminosos de los edificios de enfrente y los puntos, también luminosos, del resto de la calle no se reflejan en barrotes. El espacio en el que me encuentro deja ver claramente mi posición. He reflexionado. El balcón se levanta sobre el suelo unos treinta metros. Desde aquí no se escucha nada. Aún así, parece que sigo corriendo. 

Desde aquí sólo se ven símbolos: puntos, líneas, rectángulos, figuras más complejas altamente multi-interpretables. Grandes bloques que se levantan crean espacios en los que se refugian las luces. Arquitectura del poder. Formas dispares impersonales se graban en tu retina para seducirte, guiarte y convencerte de cuál es el tabique correcto que debes romper para conseguir aquello a lo que aspiras. Publicidad despiadada. Estar donde te gustaría estar, ser quien te gustaría ser.

¿Sí? ¿Seguro? Desde aquí, levitando en las alturas, presiento que vamos a convertirnos en símbolos. Convertirnos en algo en lo que no queremos, sino en lo que nos gustaría que nos percibiesen. Pero recordamos que estamos solos. Que nadie nos ve.

Que solo hay símbolos banales e inertes. Pero interespaciales. 

Que ni tan siquiera nos vamos a convertir en símbolos despreciables.

Que el imán nos sigue absorbiendo. Mientras, seguimos rompiendo espacios. 

La vida es pasar de un espacio a otro haciendo lo posible para no golpearse.

Georges Perec, escritor francés.

Para conseguirlo, mejor ir tranquilos. Sin prisas.

Mientras, también sigo dejando símbolos:

http://www.youtube.com/watch?v=NyNI2FOYnHg&feature=player_embedded

Por todo esto terminamos odiando los símbolos, y sus diversas representaciones, porque nos destapan y nos reflejan cómo somos, cómo funcionamos. Lo superficiales y efímeros. 

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5:42 pm - Jue, Mar 29, 2012
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8:10 pm - Sab, Dic 31, 2011
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Los orígenes de la Identidad Visual Corporativa: Peter Behrens

En la actualidad, las empresas se esfuerzan por crear una identidad acorde con las características intrínsecas de la misma, acorde con su cultura corporativa. Esta identidad corporativa supone una garantía para la empresa para que sus productos y su comunicación sean fácilmente reconocibles e identificables. En definitiva, que sea propensa a estar entre las alternativas de compra del potencial consumidor. Supone intentar influir en la imagen de la empresa que el público reconstruirá en su sistema nervioso.

Uno de los aspectos fundamentales de esta identidad corporativa es la identidad visual corporativa. Estos términos, en ocasiones confundidos o utilizados indistintamente, difieren en cuanto a amplitud de significados. En este sentido, la identidad corporativa no sólo incluye “lo visual”, sino otros muchos aspectos organizacionales como la cultura corporativa.

Sin andar con más rodeos, nos centraremos en la Identidad Visual Corporativa, es decir, todos los aspectos visuales de una marca que influyen en la imagen que los públicos tienen sobre una determinada organización. Pero, ¿dónde están los orígenes de la identidad visual corporativa?, ¿cuándo nació el interés de las empresas por el diseño, y la influencia de éste en sus resultados? Para responder a estas preguntas nos tenemos que remontar a comienzos del siglo XX con la figura de Peter Behrens.

Peter Behrens nació en 1868 en Hamburgo y su trabajo ha estado enfocado al diseño y al arte. Behrens desarrolló actividades como arquitecto, diseñador, dibujante publicitario, pintor y fotógrafo. Además, como ya hemos adelantado, fue el precursor de la Identidad Visual Corporativa y se le considera el padre del diseño industrial moderno. Behrens, tras finalizar sus estudios en 1890 y dedicarse al diseño, la fotografía o la publicidad dentro de la corriente del Art Nouveau, decide fundar dos años más tarde la Asociación de artistas en secesión de Munich junto con Franz von Stuck (arquitecto, pintor y escultor alemán del Art Nouveau), Max Liebermann (pintor alemán de origen judío) y Lovis Corinth (pintor y escultor alemán). En los años posteriores abandona la pintura y enfoca su trabajo al diseño muebles, joyería y objetos de cristal y porcelana.

Entre 1899 y 1903 imparte clases en la ciudad de Darmstadt y realiza su primera obra arquitectónica: su propia vivienda en la Colonia de artistas de esa misma ciudad. La Behrens House está aún influida por la corriente de Art Nouveau imperante en su primera etapa artística.

Ya en 1903 se muda a Düsseldorf como director de la Escuela de Artes y Oficios. Cuatro años más tarde ingresa Deutscher Werkbund (DWB), una asociación mixta de arquitectos, artistas e industriales fundada en Munich por Herman Mathesius. DWB nació como producto de las necesidades industriales de la época: la Revolución industrial había provocado movimientos reaccionarios en el arte, como el Art Nouveau, para después integrar los oficios tradicionales con el desarrollo industrial. En este sentido, la DWB fue más bien una acción sufragada por el estado para satisfacer las necesidades armamentísticas de una Alemania al borde de la I Guerra Mundial. No obstante, la DWB supuso un primer impulso para las corrientes en diseño posteriores, como la escuela de la Bauhaus de Walter Gropius.

La DWB dejaría huella en Peter Behrens, quien abandonaría definitivamente el estilo Art Nouveau para adentrarse en el estilo moderno desde comienzos del siglo XX.

A la par que ingresa en la DWB, Peter Behrens es nombrado consejero artístico de AEG y se muda a Berlín. Esta etapa en la vida de Peter Behrens supone su consagración como profesional en el mundo del diseño. Walter Rathenau, por entonces presidente de la compañía AEG, estableció un estrecho vínculo con Behrens que le permitió a este último desarrollar una política de comunicación integral que se extendía desde el diseño de catálogos y folletos al diseño de productos y fábricas de producción. El poder de la marca de AEG fue determinante en su competición contra Siemens por el mercado. Peter Behrens había puesto en marcha la primera política de Identidad Visual Corporativa de la historia.

Behrens fue autor de las fábricas, las viviendas de los trabajadores, muebles, productos industriales, papelería, carteles, anuncios y escaparates.

El logotipo de AEG, columna vertebral de la identidad visual de la compañía, también es herencia de Peter Behrens. Excepto el primer logotipo (que data de 1896, obra de Franz Schwechten) y el segundo (Otto Eckermann, 1900), el resto fue diseñado por el asesor de diseño en AEG. El logotipo y su evolución estuvieron a cargo de su persona desde 1901 hasta 1912. Este último no se cambiaría hasta 1996, aunque manteniendo los elementos visuales básicos, la tipografía característica de la empresa alemana. Sin duda, es de reconocer el valor del logotipo, que ha continuado, casi inamovible en los últimos cien años, soportando la tremenda evolución del marketing en el último siglo. Supuso, en cualquier caso, una tarea de prospectiva admirable.

Por otro lado, la nave de turbinas de la empresa AEG supone el comienzo de la utilización de elementos industrializados en la Arquitectura. De este modo, es considerado uno de los principales precedentes de la obra de importantes arquitectos como Le Carbusier, Walter Gropius y Mies van der Rohe (que, por cierto, pasaron por el estudio de Peter Behrens entre 1907 y 1911).

Los demás elementos de diseño gráfico e industrial de AEG continuarían con una estética modernista (al estilo de la DWB) que desembocaría, finalmente, en el movimiento impulsado por la Escuela de la Bauhaus apenas unos años más tarde, con una influencia muy importante en el diseño, el arte y la arquitectura del siglo XX.

En 1914, Behrens se adhiere al Manifiesto de los profesores de universidad y hombres de Ciencia. Entre 1922 y 1936 es profesor de la Escuela de Arquitectura de Viena y en 1936 aceptó el cargo de director del departamento de Arquitectura de la Escuela de Artes de Prusia en Berlín.

En 1934, Behrens se afilió temprano al partido nazi en Austria. El comienzo de la II Guerra Mundial tuvo lugar y, huyendo del frío en su casa de campo, muere de un ataque al corazón en el Hotel Bristol de Berlín en 1940.

La creación de la Identidad Visual Corporativa, su importancia para el desarrollo posterior de la Cultura Corporativa organizacional y el interés por la unión entre arte e industria convierten la figura de Peter Behrens, no sólo en un hombre que introdujo nuevas formas de entender la comunicación de las organizaciones con los públicos, sino que, además, tuvo un importante papel en el comienzo de una etapa que caracterizaría el desarrollo de las corrientes artísticas durante el siglo XX.

Referencias:

http://es.wikipedia.org/wiki/Peter_Behrens

http://es.wikipedia.org/wiki/Nave_de_turbinas_de_la_empresa_AEG

http://www.aeg.com.es/Plan—Design/AEG-Heritage/

http://blogocorp.blogspot.com/2008/09/aeg-los-orgines-de-la-identidad.html

http://www.piensologoexisto.com/aeg-la-primera-identidad-corporativa-de-la-historia/

http://www.cincodias.com/articulo/empresas/marca-personalizada-aeg-secreto-vivir-anos/20080712cdscdiemp_22/

http://foroalfa.org/articulos/recordando-a-un-visionario-peter-behrens

http://tasaez.wordpress.com/

http://polired.upm.es/index.php/cuadernodenotas/article/viewFile/790/820

http://www.plataformaarquitectura.cl/2008/09/27/fabrica-de-turbinas-aeg-1909-peter-behrens/

http://www.urbipedia.org/index.php/Casa_Behrens

http://bauhauser.com/pages/peter-behrens

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7:07 pm - Dom, Dic 25, 2011
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Comunicación y alfabetización visual I

¿Sabemos ver? Estamos rodeados de imágenes. Vivimos en la era de la imagen. La aceleración de los hábitos en el mundo occidental en las últimas dos décadas ha producido un incremento exponencial del número de elementos visuales a los que estamos expuestos. La sociedad actual, aquella en la que todo lo queremos y lo queremos ya, ha desarrollado unos modelos de producción que son sólo sostenibles a través de un intercambio simbólico veloz, casi instantáneo. Vivimos en la sociedad de la síntesis, de lo líquido. Si queremos saberlo todo, si queremos tenerlo todo; tenemos que comunicarlo más rápido, tenemos que saberlo para ayer. ¿Qué mejor recurso que la imagen?

Sin embargo, una sociedad así requiere una mayor alfabetización visual. Tenemos que saber interpretar las imágenes para poder emitir juicios sobre éstas, ser exigentes en los mensajes a los que nos exponemos y, en definitiva, no dejarnos manipular. La imagen, en un sentido amplio, puede ayudar a la consecución de fines manipuladores. La escasa capacidad crítica de la sociedad actual al respecto nos convierte en un blanco fácil. Se necesita conocer cuáles son los elementos que componen la imagen, los recursos y las formas que se utilizan para conocer realmente qué estamos viendo.

Cuando hablo de alfabetización visual, no sólo me refiero a contenidos mediáticos en el sentido estricto (como la televisión o Internet), sino a todos aquellos aquellos objetos visuales susceptibles de análisis. En este sentido, utilizo “lo visual” desde un sentido amplio que incluye no sólo la publicidad, el cine o la fotografía; sino la arquitectura, el diseño o el arte. Cuando hablamos de alfabetización visual nos referimos a la comprensión de los elementos de todas las manifestaciones de comunicación visuales, bajo una perspectiva general. Esta visión general se requiere por la relación existente entre todas estas disciplinas: la utilización de recursos procedentes de la teoría del arte y el diseño y las implicaciones sociales que suponen en la interpretación personal de los receptores y usuarios.

La alfabetización visual supone un conocimiento más profundo de la realidad en la que nos movemos. Supone ser críticos con respecto a lo que nuestros ojos están expuestos. Supone, en definitiva, comprender mejor todo lo que nos rodea. Esta alfabetización visual no sólo es necesaria para aquellos que se dedican a los distintos campos del diseño y la imagen (que se encargarán de utilizar los conceptos para generar proyectos); sino también para la ciudadanía en general, para la interpretación de esos proyectos y la crítica de los mismos.

En este sentido, ¿consideran necesario incorporar planes de estudios que incluyan la alfabetización visual? ¿Están los políticos, los empresarios, los medios de comunicación y los profesionales del diseño en todas sus vertientes en la difusión de estos conocimientos para la crítica de todos los proyectos visuales? ¿Quieren/queremos que veamos?

A través de diferentes entradas, me propongo ir completando el análisis sobre esta alfabetización mediante diferentes recursos. Además, agradecería cualquier tipo de intervención o comentarios para debatir e intentar completar los contenidos.

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